¿Has dejado de
sentir, se detuvo tu palpitar?
Entónces porqué
renunciar al placer de
sentirse felíz
si existe un corazón latiendo.
Preguntó acaso
el sol al alba si en el momento
de ella asomar
después de muchos despertares
Si alumbraba su dia o si la podía calentar.
Le dijo acaso el
viento a las olas del mar
no levanto tu
marullo tu playa está muriendo.
Acaso no visitan
sus orillas las tortugas que
decenas de años
van viviendo y de la misma
sal van saboreando con su lento caminar huyendo.
Entónces qué
importa la piel cuando por dentro
se está
anhelando, cuando los sueños son eternos
y el deseo se
hace inmenso aún cuando los surcos
van bordeando el
contorno de lo externo pero la
piel del alma
como flor en primavera floreciendo.






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